The National Guard troops head to the border: what does the really mean?

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Since Friday, 6 April 2018, it’s been widely reported in the US media that the President has ordered National Guard troops to the US-Mexico border for enforcement purposes. The President claims it’s because we are being overrun by immigrants, but this simply isn’t true. In 2017, Customs and Border Patrol, the agency responsible for border enforcement, reported that there was a 26% drop in people apprehended or stopped at the southern border. Many reputable news agencies are reporting that he’s frustrated because Congress won’t fund the multi-billion-dollar border wall, and this is the only thing he could do to make a show of his power.

When the news first broke of the president ordering troops to the border, I suspect many panicked and wondered if this was going to be start of housing immigrants in military bases, Guantanamo-style, or even worse, internment camps like those from World War II. Professionally speaking, I don’t see this becoming a reality because the local governments, public officials and those who live along the border actually know what’s going on. I think Tony Martinez, the Mayor of Brownsville, Texas, in an interview with The New York Times said it best:

“Nobody is sitting around here locking their doors and taping up their windows. It’s not a matter of security. Immigrants don’t want to migrate. They have to. This charade that Washington, or Trump more particularly, is imposing on the border is nothing more than empty rhetoric.” (emphasis added.)

Despite this, the administration has authorized up to 4,000 troops to go to the border until 30 September 2018, which is also the end of the federal fiscal year. While this is distressing, this type of action is not new. Both President Obama and President Bush sent National Guard troops to the border in 2010 and 2006, respectively. Here’s a quick summary regarding those operations, courtesy of MilitaryTimes.

It’s widely agreed that the Obama and Bush operations were failures but, aside from the obvious lack of a return on investment, why were they failures? The short answer is that there’s only so much National Guard troops can do while at the border. Troops can:

  • Help maintain vehicles
  • Collect intelligence
  • Provide aerial support and
  • Build border barriers

However, and more importantly, troops cannot arrest, detain, or interact with immigrants attempting to cross the border. US troops, including the National Guard, are prevented from being deployed on American soil for law enforcement and have been so barred since 1878 under the Posse Comitatus Act. The National Guard will be there only to observe and report. It is likely this administration’s efforts will equally be a failure given the statutory limitations on what National Guard troops can and cannot do. Additionally, state governors – not the Secretary of Defense, nor the President – ultimately control the National Guard. A governor can refuse to send troops, much like Oregon’s governor already has.

In 2017, Gallup reported an estimated 71% of the US population viewing immigration as a good thing for the US and 76% of Republicans support a pathway to citizenship for undocumented immigrants. With support like this, even if that support is muffled by the fear-mongering coming from the White House, I struggle to see the immigration debate devolving to the point of establishing internment camps (though some GEO-run detention facilities sure feel like internment camps) or housing immigrants at military installations. I admit: I could be wrong, but I certainly hope not. If it does, then the American immigrant-rooted ideals we have known for more than 200 years – our welcoming the world’s tired, poor and hungry in order for them to make a better life for themselves and their children – which are already slowly being erased, will have vanished completely.

La Guardia Nacional en la frontera: ¿Qué significa esto?

Desde el 6 de abril del 2018 se ha reportado notablemente en los medios de EEUU que el presidente ha ordenado que las tropas de la Guardia Nacional se dirijan a la frontera entre México y Estados Unidos a servir de refuerzos. El presidente indica que es porque nos están inundando los inmigrantes, pero esto simplemente no es cierto. En el año 2017, Customs and Border Patrol, la agencia encargada de reforzar la frontera, reportó que hubo una reducción del 26% en el número de personas detenidas o paradas en la frontera sureña. Muchos medios de renombre acusan al presidente de estar frustrado porque el congreso no le otorga los fondos para el muro fronterizo que costará múltiples de millones de dólares, y esta es la única vía por la cual podría hacer muestra de su poder.

Cuando la noticia salió al aire que el presidente había enviado tropas a la frontera, sospecho que muchos sufrieron el pánico y se preguntaron si este sería el comienzo de hospedar a los inmigrantes en bases militares, tipo Guantanamo. O talvez aún peor, campos de internado como los de la Segunda Guerra Mundial. Mi experiencia profesional me lleva a pensar que esto no se hará realidad porque los gobiernos locales, los administradores públicos, y las personas que viven contiguo a la frontera saben en realidad qué es lo que está ocurriendo. Opino que el alcalde de Brownsville, Texas, Tony Martinez, se expresó muy bien al decir:

“Por acá no hay nadie trancando las puertas y sellando sus ventanas. No es un asunto de seguridad nacional. Los inmigrantes no desean emigrar de sus países de origen. Son forzados a hacerlo. Esta charlatanería que Washington o Trump especialmente están imponiendo en la frontera no es más que palabras vacías.”

A pesar de esto, la administración ha autorizado hasta 4000 tropas para la frontera hasta el 30 de septiembre del 2018, que también define el final del año fiscal. Aunque esto es molesto, este tipo de acción no es nada nuevo. Ambos el Presidente Obama, y el Presidente Bush enviaron tropas de la Guardia Nacional a la frontera en el 2010 y el 2006 respectivamente. Halle aquí un resumen cortesía de MilitaryTimes.

Se ha aceptado ampliamente que ambas operaciones de Obama y Bush fueron un fracaso.  ¿Pero además de la falta de ganancia sobre esta inversión, por qué fracasaron?  La respuesta es que lo que realmente puede hacer la Guardia Nacional es muy limitado.  Las tropas pueden:

  • Ofrecer mantenimiento a vehículos
  • Recaudar inteligencia
  • Ofrecer apoyo aéreo
  • Construir muros fronterizos

Sin embargo, y lo más importante, es que las tropas no pueden arrestar, detener, ni tener interacción con inmigrantes que estén intentando cruzar la frontera.  Las tropas de Estados Unidos, incluyendo la Guardia Nacional, tienen una prohibición que indica que no pueden ser desplegados sobre tierra Estadounidense con el propósito de reforzar la ley.  Esta prohibición fue un decreto desde 1878 llamado el Posse Comitatus Act.  La Guardia Nacional solo podrá estar ahí para observar y reportar.  Es muy probable que el intento de esta administración será también un fracaso dado las limitaciones estatutarias sobre lo que puede o no hacer la Guardia Nacional.  Además, ni los gobernadores estatales, ni el Secretario de Defensa, ni el Presidente, controlan la Guardia Nacional.  Un gobernador puede negarse a enviar tropas, como lo hizo el gobernador de Oregon.

En el 2017, una encuesta de Gallup reportó que aproximadamente el 71% de la población de Estados Unidos miran la inmigración como algo beneficioso para los Estados Unidos, y el 76% de Repúblicanos apoyan una vía hacia la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados.  Con un apoyo de esta magnitúd, aunque ese apoyo sea oscurecido por el temor sembrado por la Casa Blanca, yo no veo que el debate sobre inmigración conlleve a campos de internado (aunque algunos centros de detención actuales lo parezcan) ni a hospedar a los inmigrantes en bases militares.  Yo reconozco que puedo estar equivocada, pero espero no lo esté.  Si llegara a darse eso, entonces los ideales estadounidenses fomentados desde hace más de 200 años, por los cuales recibimos del mundo sus pobres, cansados, y hambrientos, para que forjen una mejor vida para sí mismos y sus hijos, aunque ya se estén desvaneciendo, terminarían por desaparecer por completo.

 

Written by Christine Swenson

Christine Swenson

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